Resumen:Antecedentes: la depresión posparto afecta a 10-13% de las mujeres recién paridas. La interacción entre las pacientes con depresión
posparto y sus hijos se distingue por falta de responsabilidad, pasividad, alejamiento o evitación. Se ha destacado el beneficio de
las intervenciones psicológicas tempranas, ya que las alteraciones en el vínculo materno-infantil afectan de manera determinante la
conducta y el desarrollo del niño.
Objetivos: establecer un modelo de intervención temprana multidisciplinaria en un hospital de tercer nivel de atención para madres
con depresión posparto que permita reducir la morbilidad de este padecimiento y mejorar la calidad del vínculo materno-infantil.
Pacientes y métodos: se hizo un estudio de 17 pacientes con síntomas de depresión posparto hospitalizadas durante dos semanas
en el área de Medicina Materno-Fetal del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del ISSSTE, en una habitación compartida con
su lactante. Madre e hijo tuvieron durante el internamiento una atención multidisciplinaria. La depresión posparto se determinó a
través de la prueba de Edinburgh de depresión posnatal. La calidad en la relación madre-hijo se estudió por medio de la escala de
interacción materno-infantil (Bethlem).
Resultados: cuando se evaluó la asociación inicial entre los datos obtenidos en la prueba Edinburg y los de la prueba Bethlem se
observó una correlación positiva entre la depresión posparto de la madre y su dificultad para establecer un buen vínculo con su hijo (p
= 0.01). Después del tratamiento multidisciplinario, en la escala Edinburgh se apreció una reducción media de 11 puntos con respecto
al puntaje inicial. En la escala de Bethlem, el promedio de reducción fue de 2.65 puntos.
Conclusiones: la hospitalización en un área especialmente diseñada para lograr la relajación de la madre y la atención multidisciplinaria
oportuna contribuyen de manera importante a disminuir los síntomas de depresión posparto y mejorar el vínculo materno-infantil.